El Padrinazgo de Escuelas es el alma de APAER y lo que originó nuestro camino. Cada uno de estos vínculos representa mucho más que ayuda material: es un lazo de afecto y compromiso.
Desde APAER trabajamos con la meta de igualar oportunidades en zonas rurales alejadas, donde las necesidades son muchas y los recursos, escasos.
Quienes se suman descubren que reciben mucho más de lo que dan: se vive una experiencia transformadora.
Hoy, más de 200 escuelas rurales siguen esperando una mano solidaria. Necesitamos más voluntades comprometidas para poder llegar a ellas: ayudanos a llegar más lejos difundiendo esta tarea solidaria.