Añatuya, Santiago del Estero
¡Nuestro Primer Centro de Apoyo Escolar!
¡Nuestro Primer Centro de Apoyo Escolar!
En 2017, Franco Carrizo, un joven santiagueño becado por APAER, y su hermana Alicia, decidieron actuar ante la deserción escolar que veían en su comunidad rural de Campo Rosso, a 7 km de Añatuya. Sin contar con un techo ni pizarrón, y movidos únicamente por la voluntad de enseñar, comenzaron a dar clases de apoyo a tan solo cinco niños bajo la sombra de un algarrobo. Lo que comenzó como un sueño personal se transformó en un proyecto colectivo que cambió la historia de toda la comunidad.
Con el tiempo, el compromiso de familias, voluntarios y donantes permitió que el proyecto creciera. En 2022, gracias al acompañamiento de APAER y el apoyo solidario de distintos donantes, se logró el primer gran objetivo: la compra e instalación de un módulo con dos aulas propias. Por primera vez, los chicos contaron con un lugar digno, equipado con mesas, libros y, sobre todo, contención educativa y afectiva.
"Golpeamos muchas puertas hasta que llegamos a APAER. No solo creyeron en nosotros, sino que se comprometieron a cumplir el sueño de tener un espacio propio. Hoy, ver a los chicos con sus cuadernos, en un lugar digno y con ganas de superarse, es la mayor recompensa. Este centro es la prueba de que cuando se quiere, se puede."
Hoy, el Centro acompaña a más de 90 niños y jóvenes de nivel primario y secundario. El trabajo se organiza de manera integral para potenciar el impacto educativo:
Acompañamiento Pedagógico: Se brinda apoyo escolar gratuito tres veces por semana en horarios fijos, focalizando en los contenidos que los alumnos no logran comprender en sus escuelas.
Grupos de Aprendizaje: El alumnado se organiza para trabajar según sus necesidades específicas, desde la alfabetización inicial hasta la comprensión de textos y autonomía para los más grandes.
Contención y Recreación: Además del apoyo escolar, los chicos reciben merienda diaria y participan en jornadas mensuales de recreación, cine y lectura para fortalecer los vínculos comunitarios.
El Centro es un organismo vivo que se sostiene gracias al trabajo voluntario. Actualmente, alumnos terciarios becados por APAER participan como voluntarios devolviendo a su comunidad lo recibido. Es un proyecto constante que requiere de recursos mensuales para asegurar materiales didácticos, alimentación y el mantenimiento de las instalaciones.
¡La obra ya está en marcha! Gracias al esfuerzo de nuestra comunidad, estamos construyendo nuevos espacios para que más chicos puedan estudiar sumando una biblioteca y sala de computación.
Tu aporte sigue siendo fundamental para la compra de los materiales de terminación y el equipamiento interno (mobiliario, conectividad y libros).
Cada donación, por pequeña que sea, nos acerca un paso más a la inauguración definitiva de este nuevo sector.